lunes, 22 de agosto de 2016

COMO HEMOS CAMBIADO #1: SERIES INFANTILES

Iniciamos nueva sección en la que contaremos como hemos ido cambiando nuestra forma de pensar o de hacer las cosas desde aquel 2003 en el que llegó nuestra primogénita hasta hoy (con dos peques más).

Para empezar, un clásico, las series infantiles que han visto cuando todavía eran pequeñas.


La mayor, llegó al mundo de la televisión en pleno apogeo de Los Lunnis. Aquellos extraterrestres del planeta Luna Lunera coparon nuestras horas de tele en casa. Los Lupita, Lucho, Lula, Lublú y demás personajes del programa nos acompañaron durante varios años. Incluso, a modo de Casimiro, mandaban a los peques a dormir con su "buenas noches, hasta mañana, los lunnis y los niños nos vamos a la cama".

Recuerdo que los RRMM lo tuvieron fácil por aquella época. A casa llegaron libros de cuentos con sus historietas, marionetas y muñecos de todos los tamaños de los protagonistas y hasta un piano con micrófono con alguna canción pregrabada que hizo que no le cambiásemos las pilas (era eso o que saliera volando el piano por la ventana).


Pasaron los años y cuando la mediana descubrió el maravilloso mundo de la televisión, quien estaba en el top de los dibujos era Pocoyo, aquel niño de cuatro años que rompía la cuarta pared hablando con nosotros a través de un narrador (la voz original de ese narrador era de Stephen Fry). Pocoyo siempre estaba acompañado de Elly, una elefanta rosa, Pato (no hace falta decir qué era), Loula, su perra fiel y Pajaroto (un pájaro que dormía más que un koala).

Esta serie, como la de los Lunnis, era española, aunque fue la televisión británica la primera que confió en ella. A España no llegó hasta un año después de su estreno. Como curiosidad, el nombre viene de la hija de uno de los creadores. Cuando rezaba el jesusito de mi vida, siempre decía "eres niño poco yo".

Recuerdo que los RRMM lo tuvieron fácil (otra vez) por aquella época. A casa llegaron libros de cuentos con sus historietas, muñecos de todos los tamaños y hasta un piano con micrófono acompañado de una guitarra que hizo que no le cambiásemos las pilas (era eso o que saliera por la ventana volando el piano, el micrófono, la guitarra y el rey mago que lo trajo).


La mayor y la mediana crecieron y olvidaron a los Lunnis y Pocoyo y entonces llegó la peque y con ella Peppa Pig. Esa cerdita a la que le gusta saltar en los charcos de barro y que siempre va acompañada de su hermano, de su mejor amiga Sussie Sheep y demás fauna (nunca mejor dicho) que vive en su pueblo inglés. De las tres series, es la que menos me gusta por lo caprichosa que es Peppa y lo mal que suele tratar a sus padres (sobre todo a Papá Pig).

Una de las cosas que me llama la atención es que todos los nombres de los personajes empiezan con la misma inicial del animal que son. Peppa Pig, Sussie Sheep, Danny Dog, Emily Elephant, Candy Cat...todos, menos su hermano que es George Pig. También me preocupa el paro en ese pueblo. Debe de haber mucho porque todos los trabajos los hace La Señora Rabbit.

Recuerdo que los RRMM lo tuvieron fácil (otra vez más) por aquella época. A casa llegaron libros de cuentos con sus historietas, muñecos de todos los tamaños y ruidos posibles. Eso sí, aprendieron y esta vez ni piano, ni micrófono ni guitarra.

En realidad, la fiebre Peppa Pig no ha sido tan grande como las de Los Lunnis y Pocoyo, más que nada porque se tienen que repartir el tiempo de tele entre las tres y claro, las mayores no quieren ver Peppa y convencen a la pequeña para ver las suyas como (casi siempre de Disney Channel) Jessie, Los magos de Waverly Place, Buena Suerte Charlie, El Asombroso Mundo de Gumball, etc. La pequeña a veces cambia a Peppa por La Patrulla Canina.

Eso sí, en las tres etapas de las tres peques, lo que se ha mantenido constante son las canciones de los Cantajuegos. Desde que una amiga nos pasó el DVD del primer volumen (por supuesto no hemos vuelto a dirigirle la palabra) hemos bailado y cantado todas las versiones de las canciones infantiles, hemos sido testigos de las idas y venidas de los cantantes, de los culebrones y escisiones del grupo creando grupos nuevos. Eso sí, después de tantos años y tantas veces escuchadas sus canciones, ¿alguien me puede decir que animales son los Icos de EL arca de Noé?




Por cierto, para terminar, he de confesar que este verano hemos visto todos juntos un clásico entre los clásicos, Verano Azul pero como decían en Conan, eso es otra historia (que la leeréis y oiréis muy pronto).

1 comentario:

  1. Los Cantajuegos son todo un clásico. Mi sobrina que ahora tiene 10 años los cantaba, y mi nena de 3 sigue divirtiendose con las mismas canciones.
    En cuanto a dibujos de éxito, los triunfadores actuales son la patrulla canina sin ninguna duda para todos los amiguit@s de mi niña.

    Un saludo

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