lunes, 5 de diciembre de 2016

LA PERPLEJIDAD ANTE EL DECLIVE

Hace exactamente un año, usando la frase que acompañaba al título de la película The Game, "que se le regala a alguien que lo tiene todo", (me) pedí cuatro regalos no materiales que necesitaba para mi cumpleaños.



Aunque me emplacé a los cincuenta para revisarlo, cuando solo ha pasado un año, veo que no me he regalado ninguno. Pedí dormir del tirón más a menudo y, ya sea porque hemos estado malos, o porque hemos pasado temporadas con algún miedo nocturno, o simplemente porque hemos cometido el error de quedarnos a ver alguna película más tarde de lo normal, dormir las horas necesarias se ha convertido en una utopía.

Lo segundo que pedí fue tener la certeza de que lo estaba haciendo bien con las peques. Y todo lo contrario, cada vez tengo más dudas. Ya sea porque como van siendo más mayores, las situaciones nos exigen más o por ver que a nuestro alrededor, hay padres que toman otros caminos que a veces parecen mejores o más sencillos, o que simplemente, la duda va dentro de mi ADN sigo sin tener la seguridad de ir por el mejor camino.

La tercera era no gritar y no solo no la he cumplido sigo que he empeorado. Sobre todo en los últimas semanas. No sé muy bien porque, pero llevo una temporada asqueado del mundo y de la gente que me rodea. (Tengo en borradores un post titulado hijos de puta que no sé si algún día publicaré). El caso es que este mal humor hace que mi pacienciometro esté bajo mínimos y me enfade antes.

Y por último, (me) pedí aguantarme menos las cosas y decir lo que pienso a la gente. Y tampoco. El morderse la lengua tiene mucho que ver con lo anterior. Así que tengo un pleno en no cumplir con lo que me planteé el año pasado.

Veremos el año que viene cuando haga otra vez esta retrospectiva porque encima (me) voy a añadir una nueva petición / tarea. Vamos a intentar pasarnos al #SlowLife, tomarnos todo (o la mayoría de las cosas) con más calma. Intentar disfrutar del momento y verlo todo con perspectiva. Evitar ir corriendo a todos lados. Evitar estar agobiados desde la mañana a la noche. En definitiva, ir más despacio para ser más felices.

Y para terminar,  explicar un poco el título tan raro del post. Esa frase acompaña al título de la canción que os dejo aquí. Se titula Estoy Gordo y es de Luis Prado, al que algunos recodareis por su etapa en Señor Mostaza. En ella nos desgrana (con mucho humor) los cambios físicos que ha experimentado y que muchos de nosotros vamos teniendo según cumplimos años.




Solo aclarar que no estoy gordo (bueno, un poco de tripa sí que tengo), no estoy calvo (eso sí, puedo exportar todas las canas que quiera) y no estoy viejo (aunque sí hago ruido al sentarme y levantarme).

3 comentarios:

  1. Muchísimas felicidades!!

    Sólo eran estos cuatro deseos no materiales??? Creo que deberías de añadir al menos otros diez o doce sí cumplibles, así cuando el año que viene los revises te dará subidón en vez de bajón...
    Mucha suerte en estos 41 y que la fuerza te acompañe... ( y la Santa también )
    Nota: el reto del slowlife es muy pretencioso... Pero... quién dijo miedo ?

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